Aunque el buceo no es un deporte de competición en sí, algunos buceadores han establecido diversos récords mundiales. A continuación hacemos un breve repaso de las inmersiones más profundas y también de las más largas en un entorno subacuático.

En el 2014, Ahmed Gabr rompió el récord mundial de buceo con escafandra autónoma al alcanzar una profundidad de 332,35 metros, pasando más de 14 horas bajo el agua, en el Mar Rojo cerca de Dahab (Egipto). El descenso no duró más de 10 minutos y el tiempo restante se empleó en largas descompresiones para evitar los problemas derivados de una inmersión tan profunda.

https://www.youtube.com/watch?v=RHZSuEswqC0

Anteriormente, el sudafricano Nuno Gomes tenía desde el 2005 dicho récord al alcanzar una profundidad de 318,25 metros en el mismo lugar.

Sin embargo, Gomes todavía ostenta el récord mundial para la inmersión más profunda en una cueva  después de bucear a una profundidad de 282 metros en la cueva Boemansgat en Sudáfrica en 1996.

En esta misma cueva, Verna van Schaik alcanzó los 221 metros en el 2004 y ostenta el récord femenino. La buceadora sudafricana empleó 12 minutos para descender y 5 horas con 27 minutos para volver a la superficie.

El británico Sean McGahern se sumergió durante 49 horas y 56 minutos en St. George’s Bay (Malta), desde el 3 hasta el 5 de octubre del 2013. Se trata de la inmersión más larga en agua salada.

En el  2004, el norteamericano Jerry Hall se mantuvo en una plataforma submarina en el lago Watauga durante 120 horas, 1 minuto y 9 segundos, lo que le valió el récord de inmersión más larga en agua dulce.

El turco Cem Karabay alcanzó las 192 horas, 19 minutos y 19 segundos dentro de una piscina en Estambul en el 2011. Esto es algo más de ocho días bajo el agua, lo que le valió el récord de la inmersión más larga en un entorno controlado.

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